Helado de vainilla Bourbon

Helado y chocolate. Chocolate y helado. Un tándem inseparable para mí. Dos de mis vicios confesables…
Jamás me falta ninguno de los dos elementos en casa. Ni en invierno ni en verano.
Soy consumidora de helado, durante todo el año. De chocolate… mejor no hablamos (al menos hoy).
A pesar de ser tan “dulcera”, curiosamente no me gustan especialmente las cremas, las natas y mucho menos los pasteles demasiado recargados.
Fan incondicional de Häagen Dazs y de Farggi, podría comerme un tarro entero de una sentada.
Por supuesto que no lo hago (no por falta de ganas), sino por el poco sentido común que aún me pueda quedar, en esas ocasiones. Aunque debo decir, que el camino que recorre esa tarrina de helado hasta su lugar en el congelador, se convierte en una auténtica tortura para mí.
No hay heladería artesana que se resista a mi paso y si encuentro alguna en mi camino, difícilmente venceré la tentación de probarla. Siempre pido tarrinas, porque los cucuruchos jamás me han gustado.
Y entre mis helados “fetiche”, están aquellos helados de corte  (no recuerdo si de Frigo o Camy), que se vendían en la bodega de mi barrio. Como buena glotona, recuerdo que siempre me pedía un corte doble (prefentemente de fresa y nata). Cómo disfrutaba de aquellas tardes, con mi corte de helado entre las manos, derritiéndose por el calor…

La receta que hoy os traigo, corresponde a un helado que tuve ocasión de probar, durante un curso de pastelería que organizó Eurovanille  y cuya elaboración de recetas corrió a cargo del pastelero Sergi Vela.

Me sorprendió el intenso sabor a vainilla del helado y me propuse hacerlo en alguna ocasión.
La vainilla utilizada (Bourbon) es fundamental, para conseguir ese sabor potente, que nada tiene que ver con los industriales. Os aconsejo que visitéis la página de Eurovanille en facebook. La variedad de vainillas de que disponen es sorprendente y la calidad realmente insuperable.

Como para todo hay una primera vez,finalmente llegó mi estreno en mi adorado mundo de los helados.
No tenía intención de comprarme ninguna máquina para hacerlos, pero leí en algunos foros que la máquina de helados de Lidl estaba bastante apañadita tanto en el tema precio, como en el de resultados.
No es que yo sea muy forofa de las máquinas y desde luego lo soy menos de pelearme cual maruja en la cola de un super por una oferta determinada.
Pero hará unas dos semanas, volviendo de comprar provisiones de mi panadero favorito, Daniel Jordà, vi una oferta en la puerta de un Lidl que está a escasos metros de su horno. La oferta entraba en vigor al jueves siguiente y entre otras cosas (bastante inútiles por cierto), anunciaban la estupenda máquina de helado. La dependienta me comentó que si la quería debía estar a las 09.15h. en punto del jueves siguiente en la puerta, porque se agotaban rápidamente.
No le dije nada, pero pensé para mis adentros que yo jamás iba a hacer semejante cosa. Es decir, perder el norte por algo, hasta el punto de tener que estar a la hora aconsejada en la puerta de Lidl.
Estuve soñando toda la semana siguiente con el jueves y la puñetera máquina de helados. Y sí, aunque me de vergüenza admitirlo,por primera vez en mi vida, me planté a la hora en punto en la puerta. Tomé posición, para que nadie se me adelantara. No os recomiendo que visualicéis la escena, hasta a mí me sigue resultando tan surrealista como patética a partes iguales.
Cuando abrieron las puertas (ya había como 20 personas en la puerta), me lancé como una posesa por los pasillos de Lidl, y en mi desesperación no lograba ver el dichoso aparatejo. Y es que yo, ¡cuando me ciego por algo, soy incapaz de ver más allá!
Al fin la vi, entre todo ese montón de trastos inútiles que os comentaba antes. Era MI máquina de helados.
La abracé, y ya no la solté hasta haberla pagado y salir con una sonrisa de oreja a oreja por la puerta. ¡Creo que si me hubieran regalado en ese momento un bolsazo de Loewe, no lo habría cambiado por la heladera!
Bien, el domingo pasado por fin me animé a hacer el helado con la receta de Sergi Vela que os he comentado antes.
La producción fue a 4 manos. Es decir, Marta (mi hija) iba controlando las temperaturas, mientras yo iba añadiendo los ingredientes. Y es que aún no sé manejarme bien con la dichosa “Termosonda”, que mi hermana Sonia me regaló para mi último cumpleaños.

En cualquier caso:
a) la máquina de Lidl, da un resultado más que satisfactorio.
b) el resultado final valió la pena (aún a costa de perder mi dignidad en la puerta del súper)
c) no os asustéis cuando leáis los ingredientes.

Yo os reproduzco la receta, tal cual me la dieron a mí en el curso de pastelería.
NO es complicada, en absoluto.
La sacarosa es azúcar común y tanto la glucosa como la dextrosa son derivados del azúcar.
Podéis sumar los ingredientes y hacerlo todo sólo con azúcar, aunque el resultado variará un poco.
Lo que no podéis obviar en ningún caso, es el estabilizante (cremodan) para helados. Éste es el responsable de dar una estructura y textura perfectos al helado.

Cosas a tener en cuenta:

Para una textura óptima , una vez madurada la mezcla durante 24 horas, debéis poner ésta en la heladera siguiendo las instrucciones escrupulosamente. En aproximadamente 40 minutos ,el helado ya tiene una consistencia bastante buena. Ésto es, ofrece una resistencia aún blanda a la cuchara.
Yo dejé el helado ya hecho en el recipiente de la heladera. Lo tapé bien y lo puse 24 horas más en el congelador.
Tras esas 24 horas, puedo aseguraros que la textura es perfecta. Mi congelador está a -22º.
Tengo curiosidad por saber, si esa textura irá mejorando con el paso de los días.
No hay rastro de cristales en el  helado que he hecho. Y no le tiene envidia a ningún helado industrial de alta gama.
¡Os animo a que probéis a hacerlo en casa, y  a que me contéis vuestra experiencia!

Ingredientes:
540 gr. de leche fresca
44gr.de leche en polvo 1% M.G
200 gr. de nata fresca 35% M.G.
135 gr. de sacarosa
30 gr. de glucosa DE33
45 gr. de dextrosa
6 gr. de estabilizante para helados
1 vaina de vainilla Bourbon Eurovanille
Elaboración:
Mezclar en un cazo la leche fresca y la leche en polvo.
A 40º mezclar al mix, la glucosa y la dextrosa.
A 45º mezclar al mix la sacarosa bien mezclada con el establizante
A 50º mezclar al mix la infusión de nata con la vainilla Bourbon
Llevar el conjunto a 82º para su correcta pasteurización y enfriar rápidamente a 4º
Madurar el conjunto 24 horas, colar y mantecar.
* La infusión de nata con vainilla, la tenéis que hacer previamente. Para eso debéis poner la nata a calentar, abrir la vaina de vainilla por la mitad, rascar con un cuchillo pequeño las semillas que contiene y añadírselas a la nata. Podeis echar también la vaina ya vacía, para que la nata se impregne aún más de sabor. Reservar tapada esta infusión, hasta el momento de elaborar el helado.