Restaurante Suculent (Rambla del Raval, 43)

Suculent, es el nuevo y último restaurante de Carles Abellán. Aunque clicando sobre el nombre de su creador, podéis entrar en su web personal , os extraigo su concepto personal acerca  del restaurante en cuestión:

– Tu nuevo y último restaurante, el Suculent, estaría dentro del concepto “La cocina de Barcelona”, ¿no?
– Así es. Suculent, que es un cuarto concepto en mi mundo gastronómico, es una casa de comidas menos burguesa que la “fonda” y que se llamaba “casa fonda”, con un carácter eminentemente popular. Y es uno de los parámetros que definen “La cocina de Barcelona”. Platos sencillos, muy suculentos, espacio mimetizado con el barrio de El Raval (tenemos actuaciones de rumba catalana durante el fin de semana), decoración sin lujos pero muy auténtica…

 

Durante el pasado mes de diciembre, tuve ocasión de ir a cenar al restaurante Suculent. Uno de esos sitios, que tenía pendientes de probar y que a priori, no me decepcionó.

Su nombre en catalán “Suculent” viene de “sucar lent” que en castellano significa “mojar lentamente”.
Con una carta basada en la comida tradicional catalana, ésta está dividida en 8 apartados: fríos, calientes, los pucheros,de cuchara, de la mar, de la montaña, mar y montaña y un apartado final de postres.
Podemos encontrar desde un clásico “cap y pota” (un guiso hecho con callos y cabeza de ternera),unas albóndigas, o un “all i pebre de anguila” típico de la cocina valenciana.
El local, rectangular,con la barra a la derecha de la entrada y mesas de madera rústicas, está decorado como una antígua casa de comidas o fonda.

Nosotros pedimos 4 raciones o tapas diferentes, para compartir:

Tapenade (2 hojas de pasta brik, rellenas de tomates cherry confitados y tapenade de olivas negras) que definiría como simplemente correcta, croquetas de rabo de buey (ricas), Calamar y foie a la plancha (correctos) y un Pulpo con garbanzos y botifarra (un guiso sabroso y potente).
Acompañamos la cena con un albariño ( Zarate 2012).
El postre, una tarta de chocolate, correcta.
A destacar un servicio joven, impecable, educado y atento.
No puedo poner ni un sólo pero a la comida. El producto es inmejorable y los puntos de cocción estaban
perfectamente ejecutados.
Con el nivel de precios que hay en Suculent, no podía ser de otra manera.
Si sois de los que estáis acostumbrados a tener una madre que cocina de manera habitual, si sois de los que vais normalmente al mercado a abasteceros y además cocináis en casa, será difícil que os sorprendan o emocionen de una manera especial.
Pero si no es así y os gusta la cocina clásica de siempre, este es vuestro lugar.
Por último, no puedo dejar de añadir que, personalmente, los precios me parecen un poco elevados.
A modo de ejemplo, el vino que elegimos. No se si es necesario,cargar en el precio del mismo un 150% de margen de beneficio. Pero eso es solo una opinión personal.

Tapenade
Croquetas de rabo de buey
Calamar y foie a la plancha
Pulpo con garbanzos
Pastel de chocolate