La Taverna del Suculent (Rambla del Raval, 39)

La Taverna del Suculent es el último proyecto de Carles Abellán. Seguramente, animado por el éxito de Suculent, no ha dudado en apostar por un nuevo local, situado también en el Raval y a escasos metros del anterior.
Bautizado como “La Taverna del Suculent”, se me antoja que por el formato bien pudiera tratarse de un “hermano pequeño” de su exitoso antecesor.


La Taverna, es un local pequeñito (aunque muy bien aprovechado), que está compuesto por una barra principal en la parte derecha del local, con algunos taburetes para sentarse.
En la parte izquierda, hay una pequeña “barrita”, en la que poder acomodarse para comer.
Lugar pensado para hacer un vermut,un almuerzo rápido,o una cena informal, también puede ser un paso previo a una visita al cercano Suculent para una comida o cena algo más formales.


En cualquier caso,su horario “non-stop” de 12 del mediodía a 12 de la noche,ofrece la posibilidad de poder hacer un tentempié en cualquier momento y sin reserva previa.
En cuanto a su cocina, se hace notoria la presencia de la mano del chef Antonio Romero (el mismo de Suculent), en los platillos guisados.

La cocina, está a caballo entre el “fingerfood” (croquetas,buñuelos,olivas,cazón en adobo), la cocina tradicional de guiso (crestas,mar y montaña) que incitan a mojar pan,sin olvidar toques algo más modernos como pueden ser las hamburguesas (que ahora parece que están de rabiosa actualidad) y ese guiño a Cádiz en forma de cazón en adobo.

El predominio del tono rojo oscuro,y una esmerada selección de flamenco que ambienta el lugar, le dan ese aire “racial” y de carácter que lo hacen diferente al resto de lugares que haya podido ver hasta ahora.
El servicio es excelente,atento y profesional. Desde aquí quiero agradecerle a Fernando (un cordobés salaísimo),el trato que nos dio.
Mi agradecimiento también a Daniela (responsable de comunicación de Suculent y La Taverna) por su simpatía,profesionalidad y por preocuparse tanto de nosotros.

En cuanto a lo que comimos, excelentes la Cecina, el Bull, el pan de coca y las olivas. Soprendentes las rellenas de mejillones y pimiento.

Muy buenas ostras,según opinión de mis acompañantes (yo no las como nunca).
Rico el “Mini bracito de gitano” de ensaladilla rusa, absolutamente delicioso el “Empedrat” (perfecto el punto de cocción de las judías) y de diez la vinagreta que lo aderezaba.
Los buñuelos de bacalao correctos, así como el cazón en adobo.
Genial el “Sandwich de piel de pollo” con un jugo de rustido que recuerda perfectamente al sabor de un buen pollo a l’ast.
“Crestas de gallo” (no las había probado anteriormente) con una salsa para no cansarte de mojar pan,y hechas con una salsa casi idéntica a la de unos buenos callos tradicionales.
Fantástica la hamburguesa de vaca vieja,muy sabrosa y en su punto perfecto.
Excelente el “mar y montaña” de pollo campero y gamba roja, que venía completamente pelada,pero acompañada de sus bigotes fritos.

El único “pero” de la noche, fue el postre. Un vasito de “Tocinillo de cielo” que no me emocionó en absoluto. sin pena ni gloria.

Los inicios, siempre son algo complicados. Sin embargo, estoy convencida de que de seguir la línea de cocina y servicio que pudimos vivir anoche, La Taverna del Suculent,tiene el éxito asegurado.
¡Enhorabuena a Carles Abellan y a todo su equipo!


Cecina de León
Bull blanco y negro
Aceitunas rellenas de mejillón
Olivas y alcaparrones
Pan de coca con tomate
Ostras con cítricos
“Mini bracito de gitano” de ensaladilla rusa
Empedrat
Buñuelos de bacalao con ajo negro
Cazón en adobo
“Sandwich” de piel de pollo
Crestas de gallo guisadas (con la salsa tradicional de los callos)
Hamburguesa de vaca vieja
“Mar y montaña” de pollo campero y gamba roja
Tocinillo de cielo