Restaurante Can Boneta

La primera vez que oí hablar de Can Boneta, fue pocos días después de su inauguración, cuando Josep Sucarrats, director de la revista gastronómica Cuina, hizo una reseña en Gastronomistas, tras su visita a este lugar.

A partir de entonces, estamos hablando de agosto de 2014, no han hecho más que lloverles críticas positivas. Tanto es así que, en tan poco tiempo de recorrido, han ganado el premio Time Out en la categoría de Mejor Restaurante 2014 de la Ciudad Condal.

He de confesar que cada vez me resulta más difícil acudir a lugares en los que deposito unas expectativas elevadas, creadas por todo lo que leo o me comentan. Bien es cierto que hay algunas personas de cuyo criterio me fío absolutamente y, gracias a ellos, visito cuando puedo algunos lugares.

Sin embargo debo admitir, sin ningún tipo de duda, que en esta ocasión la fama que le precedía estaba, no solo justificada, sino que además superó con creces lo que yo esperaba.

Situado en el local que ocupaba el antíguo Topo Gigio, en plena calle Balmes, Can Boneta exhibe una cocina sin grandes pretensiones, honestidad, buen producto, preparaciones clásicas, platillos y una flexibilidad absoluta para poder hacer las combinaciones que queráis. El servicio, la amabilidad y el trato para con el cliente, son un plus que te hacen sentir cómodo nada más traspasar la puerta.

“No quería morirme sin saber si podría hacerlo” o “Tenía claro que quería ofrecer el tipo de comida que a mí me gustaría encontrar en un restaurante cuando voy a comer”, me confesaba Joan Boneta, durante nuestra conversación de ayer. Y es que no deja de ser curioso que un hombre con formación de Arquitecto decida dar un giro de 180 grados a su vida, para dedicarse a su pasión: la cocina. Admiro a la gente que es capaz de dar un golpe de timón a su vida, cambiando radicalmente de tercio.

El paso por la escuela de cocina Bell Art y el hecho de conocer al profesor de cocina y colaborador en diversos medios  Pep Nogué, quien ha colaborado estrechamente en la creación de la carta, fueron el empujón definitivo. Nacía así Can Boneta, el proyecto de los hermanos Joan y Antoni Boneta. El primero en los fogones y el segundo como socio colaborador.

Aunque fuimos a comer lo que ellos denominan  “La Fórmula”  compuesta por 3 Tapitas (en lugar de un solo primer plato), un plato principal, postre, pan, vino y agua que tienen marcado a unos competitivos 11,50 euros, nosotros acabamos ampliando con alguno de los platos que Joan Boneta nos sirvió a criterio suyo, fuera del menú.

Está claro, que necesitaré algunas incursiones más en Can Boneta, para poder probar con tranquilidad algunos de los platillos que tienen en carta. Solo de esa manera, podré hablaros más exhaustivamente sobre lo que allí se cuece. En cualquier caso, con una primera visita me ha bastado, para deciros que es uno de esos lugares que no debéis perderos bajo ningún concepto, por la originalidad del planteamiento en lo que a la comida se refiere.

Encima de cada foto de los platos, encontraréis una pequeña explicación de cada uno de ellos.

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Empezamos con una crema de champiñones, sabrosa y de textura aterciopelada.

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Muy bien resuelta la tortilla de patata  (elaborada con patata de la variedad Agria), rellena de una lechuga picada y mezclada con mayonesa.

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Ensalada con cóctel de frutos secos, aliñada con una vinagreta.

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Perfecto el punto de fritura de unos calamares, acompañados de un suave all i oli negro

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Muy sabrosa y bien ejecutada la entrama de vacuno con salsa chimichurri.

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Antológicos los macarrones elaborados con un ragú de ternera en el que resalta la presencia láctica en la salsa y que vienen gratinados con un sabroso y potente Mahón de leche de vaca cruda, lo que potencia aún más su sabor. Algo me hace pensar que, con toda probabilidad, este plato bien pudiera convertirse en una de las señas de identidad de Can Boneta.

10384288_10153099573202628_4214780458310069920_n Delicioso, el parfait de pato de manufactura casera, acompañados de unas finísimas y delicadas láminas  de pan, que me recordó al Carasau o pan de pergamino sardo.

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Brutales, los dados de uno de los salmones más deliciosos que podáis probar, de la marca Carpier

10380895_10153099571632628_2955256622385910703_nNaranjas en infusión de albahaca: un postre que visualmente no dice gran cosa, pero que gustativamente nos produjo una gratísima sorpresa por el predominio de la albahaca sobre el cítrico.

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¡Por ser el día de mi cumpleaños, nos invitaron a dos copas de cava y al cortado!

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