Mano Rota

“En Mano Rota queremos huír de todas las etiquetas. No pretendemos ser un restaurante gastronómico al uso, ni ofrecer solamente cocina tradicional, ni tampoco queremos llevar nuestra oferta a los sabores más extremos. Por eso ofrecemos un poco de todo ello”. (Oswaldo Brito y Bernat Bermudo para Plateselector)

Hace poco más de un año, durante una de mis interminables charlas sobre gastronomía con Josep Perez, hablábamos sobre una creciente tendencia de restaurantes alternativos, que empezaban a tomar distancia del monopolio ejercido por los de siempre.

A día de hoy, esa idea va tomando forma cada vez con más fuerza. Una lista in crescendo de lugares que empiezan a insuflar aires nuevos a una gastronomía barcelonesa encorsetada y dominada por importantes e influyentes lobbys del mundo de la cocina.

Crecen exponencialmente los cocineros dispuestos a demostrar que se puede comer a un precio infinitamente más razonable, sin renunciar a técnicas de alta cocina y trabajando con un producto excelente.

Conseguir destacar, sin tener detrás un apellido importante que te respalde, es una tarea complicada, pero no imposible, tal y como vienen demostrando en los últimos tiempos una nueva generación de chefs dispuestos a tomar el testigo de un futuro gastronómico cada vez más sólido, más al alcance del bolsillo medio.

Mano Rota es un tándem formado por el venezolano Oswaldo Brito y Bernat Bermudo, ambos formados en Hoffmann y con estancias en lugares como Jean Luc Figueras, Gaig o Mugaritz. Jose Villodre, con una destacada trayectoria profesional, ejerce de sumiller y jefe de sala.

Ubicado en un viejo local remodelado del Poble Sec, decorado en tonos cálidos en los que predomina la madera reciclada, llama la atención la barra que encontramos al fondo del local y que os recomiendo absolutamente para poder ver de cerca el trabajo de los cocineros.

Justo detrás de esta barra, hay un comedor privado para 6 comensales que da a un pequeño jardín.

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Supe de la existencia de Mano Rota gracias a una amiga que vive a escasos metros del lugar y que es quien me mantiene puntualmente informada de las novedades que se producen en el barrio. Ella fue al día siguiente de la inauguración y le encantó. Siempre me fío de su buen criterio y, en esta ocasión, también acertó de lleno.

Me gustó la propuesta de menú corto (35€) para un mediodía de viernes en el que empezamos a comer pasadas las 15.00h. La ventaja fue que solo quedaban dos mesas ocupadas y pudimos comer tranquilamente en la barra y atendidos como reyes.

Delicioso el pan artesano de Pa Serra, que está entre los mejores de la ciudad, acompañado de aove Bargalló.

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Carta de vinos no demasiado extensa, pero muy interesante y con unos precios ajustados.

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El cava escogido para la comida, completamente desconocido para mí, fue elección de mi compañero de barra y menú y ya ha entrado en mi lista de favoritos. Equilibrado, frutal y de burbuja fina, resultó ser el acompañante perfecto para los platos que nos fueron sirviendo.

1798868_10153342054942628_8529853532841607568_nRicos los encurtidos y las piparras que, para suerte mía, no picaban.

Selección de olivas y piparrak, acompañadas de chupito de cerveza con espuma de limón.

Unas croquetas muy ricas y diferentes, de yuca y scamorza acompañadas de una mayonesa cítrica. Punto de fritura perfecto, sin rastro alguno de grasa. Hubiera agradecido algo más de generosidad en la cantidad de mayonesa.

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Croquetas de yuca y scamorza con mayonesa cítrica.

La combinación de salmón, crème fraîche y rábano siempre me ha parecido deliciosa. La salsa de rábano la podría comer a cucharadas y me encanta para acompañar ensaladas y pescados ahumados.

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Salmón en suave salmuera, salsa de rábano y migas de pan de malta.

La stracciatella que les sirve  Mozzakimozza y que, en combinación con la berenjena frita y el praliné salado de avellana, me resultó absolutamente deliciosa.

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Stracciatella con berenjena frita y praliné salado de avellana.

Este plato me pareció tremendo. El sabor de la vieira y la mezcla de cítricos y apio me dejó sin aliento.

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Sashimi de vieira con apio y cítricos.

Brutal la combinación de un mollete casi etéreo, con una crujiente papada ibérica.

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Mollete relleno de papada ibérica

Muy rica la costilla glaseada con col lombarda (una de mis verduras favoritas). Dulce y salado, con un toque de curry seco picante como contraste sorprendente.

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Costilla de cerdo glaseada, encurtido de col lombarda y curry seco picante

Una bomba golosa, irresistible y altamente recomendable para todos los chocoadictos:  la ganache de chocolate Guanaja 70% de Valrhona con avellanas. Un remate de comida absolutamente sublime.

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Chocolate y avellanas

Mano Rota, se perfila en definitiva, como uno de los descubrimientos más prometedores de este año. Uno de esos lugares de visita obligada para los amantes de las emociones gustativas. Mantener el nivel y mejorarlo si cabe, es asignatura de obligado cumplimiento para sobrevivir a su inesperado y fulgurante éxito.

El precio final de la comida, ascendió a 52€ por persona.