Señor Brown ( Chocolatería líquida)

Mi primera visita a Señor Brown, tuvo lugar hacia principios de enero. En aquel momento, con la apertura aún reciente y en vista de la expectación creada en redes sociales, me acerqué para comprobar personalmente, cómo era esa chocolatería líquida de la que tanto se hablaba.12919799_10154090536312628_6328988514226497044_n Miquel Coulibaly es la cara visible de un proyecto creado conjuntamente con su socio Khaled Abbas, y es quien experimenta con distintos tipos de chocolate, convirtiendo la minúscula tienda situada en el número 3 de la peatonal Enrique Granados, en una especie de laboratorio en el que poder dar rienda suelta a su creatividad y jugar a sus anchas, con el alimento de los dioses. 12933014_10154090534747628_3862862958694526431_n Si he tardado tanto en escribir este post, ha sido porque necesitaba probar distintas versiones de ese chocolate líquido, que sin lugar a dudas es el protagonista absoluto de Señor Brown. 12924355_10154090536052628_5190054889745045237_n Aunque, también podemos encontrar una variedad deliciosa de bizcochos de agua, mochis, trufas o tabletas de chocolate mezcladas con distintos ingredientes. ¡Una auténtica delicia, para los adictos al chocolate como yo! 12932796_10154090534662628_7259679876399230868_n Miquel desprende un entusiasmo contagioso, cuando habla de su proyecto de chocolate experimental, propio de aquellos que creen firmemente en una idea y están dispuestos a defenderla y materializarla. Habla de mezclas de chocolate, de la procedencia africana de todo la materia prima con la que trabaja en estos momentos, de sabores en fase de prueba, de desafíos a los paladares más conservadores…

De esa manera, cada visita a Señor Brown, se convierte en una especie de aventura gustativa y sensorial. Nunca hay repetición de sabores, porque nada se repite en este lugar.¿Provisionalidad? No lo creo en absoluto. Creo más bien, en una búsqueda constante de la excelencia

-¿Y no tendréis una carta de chocolates?- La respuesta de Coulibaly es rotunda: “No, porque dejaría de ser un lugar experimental. Y me gusta ver las reacciones de la gente, ante las distintas composiciones que les ofrezco. Es emocionante ver la expresión de sus caras o escuchar sus comentarios, ver sus reacciones, cuando prueban alguna creación nueva”.

La interacción con el cliente es por tanto, una parte importante del proceso creativo de este proyecto.

Aquí funciona la fórmula que en realidad rige nuestras vidas, y que no es otra que la sempiterna fórmula del ensayo/error. Además de valentía, tesón, confianza en uno mismo y una buena materia prima. No hay más secreto. O quizás sí…

Porque hay algo muy claro en el enfoque que Coulibaly le quiere dar este experimento con chocolate, al menos de momento. Y no es otro que convertir cada pieza, cada nueva creación líquida, en una especie de edición limitada.

Como esos perfumes de los que te enamoras perdidamente, y cuya vida sabes efímera de antemano.

Y eso es lo que acaba obligándote a volver una vez tras otra, para intentar buscar nuevas emociones, en forma de chocolate líquido.Chocolate líquido que por cierto no se elabora con leche sino con agua,cacao, algo de azúcar moscovado y una pizca de sal.

No esperéis encontrar un local decorado por alguno de los diseñadores de interiores que con su sello inconfundible, han convertido muchos locales de la escena gastronómica barcelonesa, en aburridos clones.

Aquí lo importante es el contenido, mucho más que el continente. Menos es más. El pequeño local, está compuesto de una barra en la que podréis ver los dulces que cada mañana se preparan en el obrador, unos a la vista, otros envueltos en papel industrial,dos bancos de madera clara, suelo y paredes en los que predomina el color chocolate 85% y una nevera en la que se afilan las opacas botellas, en las que se guarda el tesoro más preciado del lugar: el chocolate líquido.

Ese que, además, puedes llevarte a casa y seguir disfrutando en la tranquilidad de cualquier noche solitaria y silenciosa. Doy fe: un auténtico quitapenas. Existe por otra parte la posibilidad de disfrutar de una cata personalizada, previa reserva y para un máximo de 4 personas.

Creo que he enumerado suficientes motivos para visitar y probar un lugar en el que degustar chocolate, de una manera totalmente diferente a la que estamos habituados.

Por si aún os quedan dudas, aquí os dejo uno de mis desayunos de domingo, con este pan de chocolate, especias, pasas y canutillos de chocolate rellenos de ganache (mi favorito sin ningún género de dudas) ¡Sensualidad en estado puro!

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