Nobook

Cuando traspasas los enormes y pesados portales de entrada al espacio en el que está ubicado Nobook, te asalta repentinamente la duda de si lo que se despliega ante tus ojos es una nave industrial, una plataforma petrolífera o el mismísimo penal de Guantánamo.

Decoración de estilo post industrial, techos oscuros, tubos a la vista, en un local rectangular situado en una de las mejores zonas del Eixample, concretamente en Provenza 310, entre Paseo de Gracia y Pau Claris. Predominio absoluto del color naranja chillón, tanto en la decoración de sus paredes, como en la cocina central situada a la vista del comensal. La enorme barra situada ante ésta, permite no sólo disfrutar del trabajo y montaje de los platos, sino tener una visión privilegiada del resto del local. Al fondo, se adivina una especie de pequeño jardín/zona de descanso/espacio fumadores/chillout, por dónde se cuela la única fuente de luz natural del espacio gastronómico.

Un proyecto rompedor creado por Iker Erauzkin, cocinero y asesor gastronómico, con varias publicaciones en su haber, fundador y creador de UMA, y que tiene como jefe de cocina a Mariano Citterio cocinero argentino fogeado en distintas cocinas de nuestro país, desde hace 13 años. Los dos últimos, formando parte del equipo del restaurante Disfrutar.

Ya me imagino a los más férreos defensores de la cocina tradicional catalana y/o española, poniéndose las manos en la cabeza y exclamando que ésto…ésto no puede ser comida normal.

¿Que ésto no es comida? No señores, ni siquiera es rock’n roll.  Esto es heavy metal puro. Esto es Angus Young en su mejor época, desgañitándose con su mítico ” You shook me all night long”.

Porque así es como yo lo viví: sacudida, sorprendida y zarandeada en cada bocado…

Comida callejera irreverente, canalla, gamberra y dispuesta a dejarte fuera de juego. Pero que aquellos acérrimos tradicionalistas no se lleven a engaño. Porque al final, lo más importante no es ya tanto tradición vs.vanguardia, sino que ambas jueguen en la liga de la excelencia del producto y hagan disfrutar al comensal. El resto de argumentos, son una pérdida de tiempo.

No tenía experiencia previa en comida servida en lienzos. Aunque obviamente había visto imágenes de  la cocina, tanto de David Muñoz como de Grant Achatz. Desde la primera vez que ví esos lienzos comestibles, se me hizo inevitable pensar en Pollock y sus cuadros “salpicados”. El expresionismo abstracto en versión comestible.  ¿Y por qué no?  La comida no deja de ser una experiencia sensorial y todo aporte novedoso, siempre es bienvenido.

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Tres fueron los platos que probé:

Love Soup, que yo incluiría inmediatamente en la lista de manjares afrodisíacos. Una sopa elaborada con un caldo concentrado de cabezas de gambas, coco, cilantro, jengibre y acompañada de dos dumplings rellenos con el cuerpo de las gambas y lima kaffir. Una explosión de sabores picantes, ácidos, salados y algo dulzones, que conforman una sinfonía perfectamente equilibrada. El golpe de gracia viene con las últimas cucharadas, y esa explosión en boca de huevas de trucha. Excitación, meseta, orgasmo, resolución…¡un orgasmo gastronómico en toda regla!

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Pez mantequilla con salsa meuniere, pincelada de nougat,pomelo y esferificaciones de cítricos. Este pescado no especialmente potente de sabor, destaca sobre todo por su carne firme, de textura grasa y de sabor delicado. Bañado en una salsa meuniere aterciopelada y suave, se convierte en un bocado exquisito.

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Blini helado de frambuesa con multiesféricos de remolacha. Potente sabor a tierra húmeda, característico de la remolacha y que a mí me encanta.

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Cóctel de remolacha y yogur,un trago sorprendente y fresco en el que el sabor a remolacha queda algo más matizado por el aporte lácteo.

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Pop Corn, uno de los platos que más me gustaron, por mi querencia por el pulpo. En este caso asado a la brasa y rebozada en palomitas, crema de choclo y salsa huitlacoche. ¡Una explosión de sabores que te hacen viajar alrededor del mundo!

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El único punto negativo es para el apartado de bebidas. Ya sé que en muchos lugares, los cócteles son protagonistas de las comidas. Pero se ha de tener en cuenta que éstos no le gustan a todo el mundo.

Un Terrazas de los Andes argentino y un Cloudy Bay neozelandés, son los únicos vinos disponibles en la carta de bebidas. Respecto a las burbujas, sólo es posible beber champagne Veuve Clicquot.

En cuanto a las cervezas, Damm es la única opción por el momento, además de  una Turia tostada valenciana que fue la que yo tomé.

Según tengo entendido éste tema lo resolverán en breve y seguro que muchos lo  agradecerán.

No sirven postres ni cafés.

¡El servicio es excelente,  y la experiencia general roza el sobresaliente!