Crostata de ricotta y peras Ercolini

El ya algo cansino eslógan “Healthy is the new sexy”, parece haber hecho mella en todo blog, blogger, cocinero, restaurante o bar que se precie de estar al día en lo que a nuevas tendencias gastronómicas se refiere.

A mí, qué queréis que os diga…a mí me resulta desconcertante. Por supuesto que cada uno consume y cocina lo que le parece. Pero con sólo tirar un poco de hemeroteca, observamos que aquellos que ahora pregonan un estilo de vida saludable (perdón, quería decir healthy), son los mismos que hasta hace un año escaso, se apuntaban a cualquier reto de cupcakes, bundtcakes, carrotcakes, cheesecakes o brownies. Y cuanto más cubiertos de horribles frostings azucarados, mucho mejor.

Un Bundtcake, por poner un ejemplo, rara vez contiene menos de 400gr.de azúcar blanquilla. Si a eso le sumamos la ingente cantidad de azúcar que lleva un frosting, tenemos una bomba de relojería perfecta para nuestro organismo.

Resulta muy divertido observar cómo los fanáticos de la repostería americana, de pronto se pasan a la respostería con verduras o los edulcorantes naturales como la panela, la miel o la stevia, en sustitución del veneno que hasta hace escasos meses se inyectaban a diario en vena. Con lo fácil que resulta intentar ser moderado en todo…

Para los que se han pasado a la panela, recordarles que si lo hacen por una cuestión de sabor y por el hecho de que ésta, a diferencia del azúcar blanquilla no ha pasado ningún proceso de refinado, entonces perfecto. De ninguna manera es una cuestión calórica, porque la panela y la miel, contienen una cantidad de calorías similares. Utilizo la panela en las tartas de chocolate o remolacha, porque su color oscuro característico no me va a alterar el color de la tarta. Pero de momento, para los bizcochos que no contienen chocolate sigo utilizando azúcar blanquilla. No soy nutricionista y por lo tanto, no puedo valorar si tanto la miel como la panela poseen realmente un porcentaje tan elevado de elementos nutricionales que las hagan saludables. Incluso la fructosa presente en fruta, algunas verduras y por supuesto la miel, es desaconsejable cuando se sobrepasan ciertas cantidades. Comer un kilo de fruta diariamente, obviamente no es sano.

En cualquier caso, no es ninguna novedad que el consumo excesivo de azúcar no es bueno. Ni lo ha sido, ni lo es, ni lo será nunca. Y eso incluye también la panela, la miel o la stevia, que ahora parecen contar con el beneplácito de todo el mundo. Nadie adelgaza comiendo postres ni éstos forman parte de una dieta saludable.

Recuerdo que, hace ya muchos años, cuando Karlos Arquiñano aún estaba en la 1 de TVE, a la pregunta de si sabía de alguna dieta que fuera efectiva contestó que conocía una infalible: la dieta CLM.

Y sin duda, es la más efectiva. Come La Mitad, de lo que comes habitualmente combinado con algo de ejercicio y seguro que bajas de peso. Sin grandes sacrificios y sin pasar por dietas de todo tipo.

En cualquier caso, comer sano ni es opcional ni es algo nuevo. Comer sano es una obligación y una necesidad, para mantenernos en óptimas condiciones de salud.

Eso no significa que no podamos darnos un homenaje de vez en cuando. Yo me los suelo dar cada fin de semana que es cuando abro la “veda” y como y bebo lo que me apetece, sin demasiados miramientos.

Bien, vamos a la receta que os traigo hoy. Se trata de  una Crostata  de ricotta y peras, un dulce típico de la región de la Campania, concretamente de Nápoles. Tiene distintas versiones no tanto en sus ingredientes, como en su montaje. He reproducido la receta y traducido el texto, tal y como lo publica en su blog Emiko Davies, una escritora y  blogger que sigo desde hace ya algunos años. Mitad japonesa, mitad australiana, está casada con un italiano y  vive en Florencia. Ha publicado varios libros de recetas y viaja con frecuencia  por el mundo. Se ha convertido en una gran embajadora de la cocina italiana y escribe para Food52 y Corriere della Sera. Las recetas que he ido probando, están más que garantizadas. ¡Salen perfectas! Tanto el blog como su instagram, reflejan un gusto exquisito por la belleza y sus fotografías son absolutamente inspiradoras.

Esta crostata está elaborada con peras, pero durante la época estival podéis utilizar higos frescos, albaricoques o ciruelas que, por supuesto, no requerirán ninguna cocción previa.

¡Vamos a por la receta!

 

Ingredientes:

Para la crostata:

250gr.de harina floja

120gr.de azúcar glas

125gr. de mantequilla, fría y cortada a dados

Una pizca de sal

1 huevo y 1 yema (Probad a poner primero la yema y en función de la textura añadid parte del otro huevo)

 

Para el relleno:

500 gr. de queso ricotta

120 gr. de azúcar glas

La ralladura de un limón

1 c/p de esencia de vainilla o las semillas de media vaina

2 huevos

7 peras Ercolina, peladas y pochadas (deben estar tiernas pero firmes)

Azúcar glas para decorar (opcional)

Elaboración:

Pelar las peras y hervirlas durante unos 12-15 minutos. En la receta original, la autora le añade 50 gr. de azúcar al agua. Yo no lo hice porque, a pesar de ser muy golosa, creo que con el azúcar que contiene la fruta es más que suficiente. Reservar.

Mezclar la harina, el azúcar y la mantequilla en un bol, con los dedos, hasta que la mantequilla se haya integrado completamente. Añadir la sal, el huevo y la yema y amasar hasta que todos los ingredientes se hayan integrado. Formar una bola, filmar y dejar en la nevera durante 30 minutos.

Estirar la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada y forrar un molde de 22 cm.de diámetro con ésta. Pinchar toda la superficie con un tenedor. Reservar.

Para el relleno, mezclar  la ricotta, el azúcar, la ralladura de limón, la vainilla y los huevos y batir hasta conseguir una masa cremosa y homogénea. Llenar el molde con la masa, y repartir las peras hervidas  por encima. Hornear a 180º alrededor de 45 minutos, o hasta que la superficie esté firme y algo coloreada y la masa esté dorada.

Dejar enfriar completamente antes de servir. Mejor si la hacéis el día anterior y la dejáis reposar en la nevera durante toda la noche. Podéis decorarla con azúcar glas.

Esta Crostata, es muy simple y fácil de elaborar. La frescura del queso ricotta, combinada con la jugosidad de las peras, da como resultado una tarta ligera, y que os solucionará en tiempo récord un final de cena o comida perfecto.

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